GESTIÓN DE ALMACÉN: Equipos para la manipulación y almacenamiento

4. Equipos para la manipulación y almacenamiento

Para almacenar las mercancías se necesitan una serie de equipos que permitan minimizar los tiempos de manipulación y almacenamiento, evitar esfuerzos excesivos de los trabajadores y reducir los costes, pero que al mismo tiempo contribuyan a realizar las actividades de la forma más eficiente. En una primera clasificación, podemos distinguir entre equipos de almacenamiento estático y equipos de almacenamiento dinámico.

4.1 Equipos de almacenamiento estático

Entre estos podemos destacar los silos para el almacenamiento de mercancías a granel. Tienen una abertura de entrada, que se encuentra en la parte superior y una de salida, en la parte inferior.

Se distinguen varios tipos de silos:
  • Según las unidades de almacenamiento. Pueden ser simples, constituidos una sola unidad y múltiples, formados por varias unidades.
  • Según la forma. Pueden ser cilíndricos o poligonales.
  • Según el material con el que están construidos. En este caso distinguiremos los metálicos, de obra y de otros materiales como el poliéster.

4.2 Equipos de almacenamiento dinámico


Se dividen en equipos con movimiento y sin traslados, y equipos con movimiento y capacidad para trasladarse.

A. Equipos con movimiento y sin traslados.
Son equipos que se fijan al suelo del edificio y presentan la ventaja de permitir un transporte continuo de mercancías de flujo constante. A este grupo de equipos pertenecen todos los tipos de cinta transportadora, siendo las siguientes las más utilizadas:
  • Cinta transportadora de banda: Está constituida por una plataforma deslizante o banda sin fin, de goma u otro material. Su utilización es habitual en los casos de transporte de productos a granel.
  • Cintas transportadoras de rodillos: Está formada por una pista de rodillos que a su vez están montados sobre rodamientos.
  • Cintas transportadoras mixtas: Están constituidas por las cintas de bandas y las de rodillos.
  • Grúas aéreas: Son equipos de transporte que están fijados al techo y generalmente en la parte más elevada del almacén, lo que permite el transporte de la mercancía desde una parte a otra del local.

B. Equipos con movimiento y capacidad para trasladarse
Son equipos con movimiento propio, es decir, se trasladan de un lugar a otro del almacén al mismo tiempo que transportan la mercancía. No requieren instalación, pero algunos necesitan que el suelo reúna unas condiciones especiales.

Los más utilizados son:

Las transpaletas
Son medios mecánicos capaces de transportar y elevar una paleta. Para que sean eficaces, las distancias a recorrer no deben ser superiores a 40 m. Se encuentran generalmente en los muelles de carga y descarga. Hay diferentes modelos:

1. La transpaleta manual: Es un medio que requiere de la fuerza de una persona para su movimiento y elevación. Se caracteriza por su facilidad de manejo y mantenimiento mínimo. El almacén debe disponer de suelos lisos para su funcionamiento eficaz.
2. Transpaleta motorizada. Son las que generalmente precisan de un sistema eléctrico para poder moverse y elevar la mercancía. No es recomendable superar los 50 m. de recorrido con la carga sobre ella.

Los apiladores
Estos elementos de transporte son muy parecidos a la transpaleta, pero llevan incorporado un mástil por donde discurren las horquillas que sujetan las paletas y permite elevarlas hasta cierta altura. Entre ellos podemos distinguir:

1. Apilador de tracción y elevación manual. Su uso más frecuente es en la elevación lenta y limitada de cargas en el interior del almacén. Las cargas que podemos manejar oscilan entre 200 y 760 Kg de peso y sus medidas pueden llegar hasta 1.80 m de altura por 0.76 m de ancho. 
2. Apilador autopropulsado. Realiza la elevación de la carga y se traslada por el almacén de forma motorizada, aunque necesita un conductor a pie para su manejo. Tiene una capacidad de carga hasta de 1500 Kg, y puede trasladarla a una velocidad de 4.8 Km/h. 
3. Apilador mixto. Este tipo de apilador tiene tracción manual y elevación eléctrica, por lo que puede realizar las funciones de los dos anteriores.

Las carretillas
Entre los distintos modelos podemos destacar los siguientes:

1. Carretilla retráctil: Es un elemento de transporte mecánico que permite variar el centro de gravedad de la carga, lo que posibilita la reducción de los pasillos en los que maniobra. 
2. Carretilla contrabalanceada: Es un vehículo autopropulsado, cuya tracción puede ser por motor térmico o de combustión, o bien eléctrico.
3. Carretilla trilateral: Es un modelo de carretilla cuyas horquillas pueden recoger una paleta y girarla a derecha o izquierda.
4. Carretilla recoge pedidos: Está compuesta por una cabina donde se sitúa el conductor, delante de la cual se encuentran las horquillas fijas.

Los transelevadores.
Son equipos de almacenamiento mecánico, que pueden transportar y elevar cargas por pasillos estrechos a una gran velocidad. Se emplean para extraer y colocar paletas completas de forma automatizada.

GESTIÓN DE ALMACÉN: Configuración del almacén

2. Configuración del almacén

2.1 Ubicación de los almacenes


Las primeras actividades en el diseño de un almacén se orientan a seleccionar el lugar donde éste se va a ubicar. La situación de un almacén dentro de una red logística constituye una de las decisiones clave, porque va a condicionar de forma trascendental la relación coste/servicio del sistema logístico global. 

Si el sistema logístico puede ser considerado como una red a través de la cual circulan mercancías e informaciones, los almacenes son los nodos de la red, donde los productos se detienen temporalmente. El problema que se plantea es la determinación de la cantidad de nodos, su tamaño y su posición en esa red logística. 

La localización de un almacén pasa por dos etapas:

1. Localización de la zona general. La decisión deberá considerar los costes implicados y los niveles de servicio al cliente. Ejemplo: Un almacén cercano al cliente, tendrá costes de distribución menores y aumentará el nivel de servicio al cliente y por tanto, su satisfacción.

2. Selección de un punto concreto dentro de la zona general elegida anteriormente. Esta decisión se basará en los estudios de las características particulares y diferenciales de los posibles puntos dentro de esa zona. Ejemplo: Un polígono industrial cercano a la ciudad y bien comunicado, respecto a un polígono lejano, mal comunicado e inseguro.

¿Cómo puedo seleccionar la zona? 
Efectivamente, esta primera etapa puede llegar a ser un problema de compleja solución, si se considera la gran cantidad de combinaciones posibles; antes se resolvía forma intuitiva y experimental pero ahora existen técnicas que simulan los resultados de las diferentes hipótesis. 

Para ubicar en almacén en la red logística se utilizan frecuentemente dos modelos:

2.1.1. Método gráfico de Weber
Este método soluciona la ubicación de almacenes en una red de distribución, de forma que la suma de los costes de transporte se minimice. El factor considerado más importante para la ubicación de un nodo en la red es el coste de transporte. 

Este método considera: 
  • La demanda de los productos; 
  • La situación de puntos origen/destino; 
  • El precio del transporte. 

2.1.2. Método del centro de gravedad.
El método de Weber considera los costes de transporte pero no el volumen de la demanda. El método del centro de gravedad se basa en la consideración de que la mejor situación de un almacén es el centro de gravedad de la demanda por los costes del transporte.

2.2 Tamaño del almacén

La relación coste-servicio del sistema logístico global viene determinado fundamentalmente por una decisión estratégica: la localización de los recursos e instalaciones dentro de la red logística. Esta decisión implica determinar el número, la localización y el tamaño del almacén por el que debe circular el flujo de mercancías. 

La dimensión del almacén debe corresponder principalmente a los productos a almacenar y a la demanda; pero además es necesario tener en cuenta otros factores:

  • Niveles de servicio al cliente;
  • Sistemas de manipulación y almacenaje necesarios;
  • Tiempos de producción;
  • Economías de escala;
  • Requisitos de pasillos;
  • Oficinas necesarias. 

La capacidad de un almacén se expresa en m2 o en m3. La mejor opción es la que hace referencia al volumen (m3), ya que la altura del almacén es fundamental para aprovechar al máximo su capacidad de almacenaje.

¿Qué pasa si hay un error al calcular el tamaño del almacén?
Un error en el cálculo de la dimensión del almacén supone principalmente, un incremento sustancial de los costes de operación, por la falta de espacio, o una inversión mayor que la necesaria.

2.3 Diseño del almacén

Cada almacén es diferente, así que no existe un diseño único. En función de las necesidades de la organización, se opta por el que consiga optimizar mejor el flujo de materiales de una manera eficiente y efectiva.

Un factor a considerar en el diseño del almacén es el recorrido que hay que seguir para recoger los artículos en los lugares en los que están almacenados. Este factor es el que más condiciona los costes de manipulación. La clasificación ABC es una herramienta muy eficaz para resolver los problemas de ubicación de la mercancía, reduciendo los recorridos de las mercancías.

Algunos aspectos esenciales para el diseño del almacén son:

  • Que el almacén tenga una sola planta.
  • Eliminar barreras arquitectónicas.
  • Buena ventilación.
  • Adecuada seguridad, higiene e instalación contra incendios
  • Suelos resistentes para soportar el movimiento de las máquinas.
  • Evitar las rampas.

2.3.1. El lay-out
Término anglosajón que significa “disposición” o “plan” y tiene un uso extendido en el ámbito de la tecnología, en referencia alesquema de distribución de los elementos dentro un diseño. 

El objetivo del lay–out aplicado al diseño de almacenes es asegurar el modo más eficiente para manipular los productos dentro de las instalaciones. Para definir el lay-out de un almacén se debe tener en cuenta la estrategia de entradas y salidas de la mercancía y el tipo de almacenamiento más adecuado.

¿Por qué es tan importante el lay-out?
Es la parte técnica más delicada del diseño de un almacén ya que condiciona de forma permanente su funcionamiento. Un depósito alimentado continuamente de existencias tendrá unos objetivos de lay-out tecnológicos diferentes a otro depósito que almacena materias primas para una empresa que trabaje bajo pedido.

Al realizar el lay-out de un almacén se debe tener en cuenta:

  • La estrategia de entradas y salidas del depósito
  • El tipo de almacenamiento más efectivo.
  • El método de transporte interno del almacén.
  • La rotación de los productos.
  • El nivel de inventario a mantener.
  • El embalaje
  • Las pautas de la preparación de pedidos.

2.4 Zonas del almacén

La facilidad con que se realicen las operaciones en un almacén incide directamente en el coste de esas operaciones. Ello depende, en gran medida, de la adecuación de las zonas o espacios destinados a esas operaciones. Sin embargo, las zonas varían en función del tipo y de la estructura de la empresa.

En un almacén se distinguen las siguientes zonas:

A. Muelles y zonas de maniobras.
Son aquellos espacios destinados a las maniobras que deben realizar los vehículos para entrar, salir y posicionarse adecuadamente para proceder a su descarga.

B. Zona de recepción y control.
Una vez descargadas las mercancías del vehículo que las ha transportado, es preciso proceder a la comprobación de su estado, de las cantidades recibidas y a la clasificación de los productos antes de situarlos en sus lugares de almacenamiento.

C. Zona de envasado o reenvasado.
En esta zona se envasa o repaletiza -en unidades de distinto tamaño- las cargas recibidas debido al sistema de almacenaje del almacén, a razones de salubridad o para etiquetar los productos recibidos.

D. Zona de almacenamiento.
Es la zona dedicada al almacenamiento propiamente dicho. En esta zona se ubican los productos durante un determinado período de tiempo hasta el momento de su expedición.

E. Zona de picking y preparación.
El picking es la recogida de los materiales para la preparación de pedidos. En esta zona se agrupan, envasan e identifican los materiales listos para su envío al destino.

F. Zona de salida y verificación.
Antes de proceder a la carga del vehículo, es preciso consolidar la totalidad de las mercancías a enviar. En este recinto se comprueba que la mercancía solicitada en el pedido se corresponda con las referencias que han sido preparadas para entregar al cliente, así como la cantidad que se va a entregar. Esta zona está próxima a los muelles de salida.

G. Zonas de oficinas y servicios.
Para la organización y control de las operaciones administrativas y para el servicio del personal del almacén.

H. Zonas Especiales.
En estas zonas se ubican pallets vacíos, carga de baterías de carretillas, materiales en mal estado, etc.

2.5 Los flujos de materiales

El flujo de material es el recorrido que efectúa un material desde el momento en que es recepcionado en el almacén hasta que es expedido fuera del mismo. Los flujos inciden directamente en el diseño del almacén; así, a un flujo en forma de U, le corresponderá un diseño en forma de U.

2.5.1. Flujos en forma de U
Sus principales ventajas son:






  • La unificación de muelles permite una mayor flexibilidad en la carga y descarga de vehículos, no sólo en cuanto a la utilización de las facilidades que tengan los referidos muelles, sino que a su vez permite utilizar el equipo y el personal de una forma más polivalente. 
  • Facilita el acondicionamiento ambiental de la nave, por constituir un elemento más estanco, sin corrientes de aire. 
  • Da una mayor facilidad en la ampliación y/o adaptación de las instalaciones interiores.


  • 2.5.2. Flujos en línea recta
    Éste sistema se utiliza cuando la nave está dotada de dos muelles, uno de los cuales se utiliza para la recepción de mercancías y el otro para la expedición del producto.

    Las características más importantes se derivan precisamente de esa especialización de muelles; ya que uno se puede utilizar, por ejemplo, para la recepción de productos en camiones de gran tonelaje, tipo tráileres, lo que obliga a unas características especiales en la instalación del referido muelles, mientras que otro puede ser simplemente una plataforma de distribución para vehículos ligeros (furgonetas), cuando se efectúa, por ejemplo, un reparto en plaza.

    Indudablemente este sistema limita la flexibilidad, obligando largo plazo a una división funcional tanto del personal como del equipo destinado a la carga y descarga de vehículos.

    El acondicionamiento ambiental suele ser más riguroso para evitar la formación de corrientes internas.

    2.5.3. Flujos en forma de T
    Éste lay-out es una variante del sistema en forma de U, apropiado cuando la nave se encuentra situada entre los viales, porque permite utilizar muelles independientes.

    2.6 Clasificación de los almacenes

    Cada almacén tiene una serie de características que los hacen diferentes y que sirven para su clasificación: 

    2.6.1. Según su relación con el flujo de producción
    a) Almacenes de materias primas: aquellos que contienen materiales, suministros, envases, empaques, etc.; que serán posteriormente utilizados en el proceso de transformación productiva. Ej: almacén de uvas vendimiadas.

    b) Almacenes de productos intermedios: aquellos que sirven de colchón entre las distintas fases de obtención de un producto. Ej: toneles para fermentar la uva.

    c) Almacenes de productos terminados: son los que se usan exclusivamente para almacenar productos del final del proceso de transformación productivo. Ej: botellas

    d) Almacenes de preparación de pedidos y distribución: su objeto es acondicionar el producto terminado y ponerlo a disposición del cliente. Ej: empaquetar botellas de vino. 

     e) Almacenes de materia auxiliar: sirven para almacenar repuestos, productos de limpieza, aceites, pinturas, etc. La demanda de estos productos suele ser relativa. 

    2.6.2. Según su ubicación
    a) Almacenaje interior: almacenaje de productos con protección completa contra cualquiera de los agentes atmosféricos. 

    b) Almacenaje al aire libre: carecen de cualquier tipo de edificación y están formados por espacios delimitados por cercas, marcados por números, señales pintadas, etc. 

    2.6.3. Según el material a almacenar.
    a) Almacén para bultos: el objetivo de este almacén reside en reunir el material en unidades de transporte y de almacén cada vez más grandes para aprovechar plenamente la capacidad de carga de un vehículo y así conseguir unos costes de transporte menores. 

    b) Almacenaje de granel: suele estar cerca del lugar de consumo debido a que su transporte es costoso. Es importante convertir el material en transportable y almacenable. Por ejemplo, el grano almacenado en un silo. 

    c) Almacenaje de líquidos: es un material específico de granel pero que puede ser transportable por tuberías. 

    d) Almacenaje de gases: requiere unas medidas de seguridad especiales por la alta presión, altas temperaturas o su inflamabilidad.

    2.6.4. Según su localización
    a) Almacenes centrales: son aquellos que se localizan lo más cerca posible del centro de fabricación. Están preparados para manipular cargas de grandes dimensiones.

    b) Almacenes regionales: aquellos que se ubican cerca del punto de consumo. Están preparados para recoger cargas de grandes dimensiones y servir mediante camiones de distribución de menor capacidad. 

    2.6.5. Según su función logística.
    a) Centro de consolidación: estos almacenes reciben productos de múltiples proveedores y los agrupan para servirlos al mismo cliente. Son muy habituales en industrias cuyos productos tienen una gran cantidad de componentes. El centro de consolidación produce ahorros por el uso de medios eficientes de transporte al agrupar envíos reduciendo los niveles de stock en el cliente.

    b) Centro de ruptura: tienen la función inversa de los centros de consolidación. Reciben la carga de un número reducido de proveedores y sirven a un gran número de clientes, con necesidades dispares. Reducen el número de contacto de los fabricantes con los clientes finales y el movimiento de los clientes que únicamente tienen que acudir a un centro de ruptura para recoger múltiples productos. La sencillez de estos dos sistemas hace que en la práctica, empresas con múltiples proveedores y múltiples clientes (como las de distribución) desagrupen las funciones pasando a tener un centro de consolidación para el aprovisionamiento y un centro de ruptura para la distribución.

    c) Centro de Tránsito: conocidos en ingles como CROSS-DOCK, son almacenes que no almacenan, sólo mueven productos.

    Cross Docking o Paso directo es la utilización de almacenes temporales para el movimiento de mercancías de una ubicación a otra, especialmente entre los muelles de carga y descarga. Ejemplo: Un Cross-docking típico es un muelle de carga de camiones donde el material es transferido de un camión a otro sin necesidad de ser almacenado.

    Con este modelo no son precisos los inventarios al tratarse de mercancía en tránsito. Este sistema se dirige sobre todo a las empresas de distribución, al permitirles recepcionar grandes volúmenes de pedidos para después clasificarlos, ordenarlos y agruparlos, minimizando el tiempo de preparación y envío al cliente sin generar inventarios.

    Ejemplo: Los almacenes de transporte urgente que son complicados de gestionar, permiten aumentar la eficiencia del transporte entre nodos y mantener altos niveles de servicios al cliente.

    d) Almacenes cíclicos o estacionales: Recogen una producción puntual para hacer frente a una demanda constante, o permiten resolver una demanda puntual frente a una producción más constante.

    e) Almacenes de custodia a largo plazo: Es el único de los almacenes analizados cuyo objetivo es estar lleno, sin importarle los costos de transporte, demanda o ritmos de producción.

    Ejemplo: Un almacén acondicionado para custodiar documentos y archivos. Los clientes reducen sus costes, recuperan espacio en sus oficinas y mejora la gestión de archivos. Externalizando la custodia de documentos y archivos, la empresa delega el cumplimiento de la Ley Orgánica de Protección de Datos.

    2.7 Sistemas de almacenamiento

    Principalmente se distinguen dos sistemas de almacenamiento: almacén caótico y almacén organizado.

    2.7.1. Almacén caótico
    Los almacenes caóticos son almacenes organizados por ubicaciones. Se les llama almacenes caóticos porque una determinada referencia de pieza puede estar ubicada en lugares diferentes y distantes entre sí; no es un almacén organizado en el sentido de que todas las referencias de un determinado tipo estén en una determinada zona, sino en el sentido de que en todo momento, a través de un sistema de información, conocemos la ubicación de las referencias.

    La gestión de almacenes caóticos es un requisito para las empresas que necesitan optimizar al máximo su espacio efectivo, y mejorar el rendimiento de su almacén. Una buena gestión de un almacén caótico permite al responsable del almacén tener un control total del material almacenado, su ubicación exacta, reubicaciones de los mismos y entradas y salidas de stock.

    Principio:
    → No existen ubicaciones preasignadas.
    → La mercancía se almacena dependiendo de la disponibilidad de espacio y/o criterio del encargado del depósito.

    Características:
    → Dificulta el control manual del depósito.
    → Optimización de la utilización del espacio disponible en el depósito.
    → Reducción del tiempo de almacenamiento de las mercancías.
    → Necesita utilizar sistemas de información electrónicos.

    2.7.2. Almacén organizado. 
    La característica de este almacén viene dada porque cada mercancía tiene un espacio definido. La mercancía puede ser localizada fácilmente pero se desaprovecha el espacio de almacenamiento ya que este no es ocupado por otra mercancía.

    Principio:
    → Cada referencia tiene asignada una ubicación específica en depósito y cada ubicación tiene asignadas referencias específicas.

    Características:
    → Facilita la gestión manual del depósito.
    → Necesita preasignación de espacio, independientemente de las existencias

    GESTIÓN DE ALMACÉN: Fundamentos de la gestión de almacenes

    1. Fundamentos de la gestión de almacén

    1.1 Definición y principios de la gestión de almacén

    La gestión de almacenes está alcanzando una importancia cada vez más notable en los resultados de las empresas y en su competitividad. Algunos de los factores son:

    • El aumento de las exigencias de servicio por parte del cliente; 
    • El incremento de los costes logísticos sobre el total de costes empresariales; 
    • El coste de espacio de almacén. 

    ¿Cuál es su relación con la logística?
    La gestión de almacenes e inventarios adquieren una enorme importancia dentro de la red logística, al comportar decisiones clave que determinan en gran medida la estructura de los costes. La reducción de estos costes en el almacenamiento, produce reducciones en el coste final del bien, redundando en beneficios para la empresa y para los clientes.

    La logística es la función de controlar los transportes y los almacenamientos de los materiales necesarios para una empresa: materias primas, stocks y productos terminados.

    Dentro del proceso logístico, la gestión de almacenes se encuentra entre la gestión de existencias y la gestión de pedidos y distribución. Como consecuencia de la evolución de la logística, se ha producido cierto solapamiento de funciones y responsabilidades, sobre todo entre la gestión de inventarios y la gestión de almacenes.

    La responsabilidad de los almacenes comienza en la recepción de los productos en las instalaciones, y se extiende al mantenimiento de estos en las condiciones óptimas que aseguren su procesamiento, transporte o consumo.

    Almacén: Es un área física que cumple determinados requisitos y que, organizada de manera lógica y sistemática, se destina a la recepción, aceptación, custodia, conservación y distribución o de los bienes que van a emplearse para la producción o el servicio.

    La gestión de almacenes es el proceso de la función logística que se encarga de la recepción, almacenamiento y movimiento dentro de un mismo almacén de cualquier material, ya sea materias primas, productos semi-elaborados o productos terminados, además del tratamiento e información de los datos generados.

    La función de la gestión de almacenes termina cuando los elementos almacenados pasan a ser pedido. Desde este momento, la responsabilidad pasa al proceso de gestión de pedidos y distribución.

    Las técnicas de gestión de almacenes también se aplican a cualquier elemento físico que forme parte de la organización, no solo aquellos que forman parte del negocio sino también a cualquier documentación generada.

    ¿Cuáles son los beneficios de una gestión de almacenes correcta?
    • Reduce los costes de almacén.
    • Mejora el servicio al cliente mediante la aceleración del proceso de gestión de pedidos.
    • Optimiza las operaciones de almacén, suministrando datos de inventario cabales y transparentes que reducen las tareas administrativas.
    • Permite optimizar la distribución del almacén y la utilización del espacio.

    ¿Es lo mismo la Gestión de almacén y la Gestión de inventarios?
    No; es importante distinguir entre los conceptos de Gestión de Almacén (DÓNDE almacenar, CÓMO almacenar) y Gestión de Inventarios (QUÉ producto, CUÁNTO producto, A CUÁNTO precio, CUÁNDO almacenar).

    1.2 Funciones y objetivos de los almacenes

    El almacén forma parte del proceso distributivo, pues es el último eslabón en la cadena de suministros de los productos a los clientes, conectando el departamento de compras con el departamento de distribución física. 

    Es importante destacar que una de las características principales de los almacenes es que no añaden valor de forma directa a los materiales con los que opera, pues su función es la de manipularlos de forma adecuada y conservarlos en las condiciones óptimas.

    Manipulación son todas las operaciones de movimiento y de expedición de mercancías.

    Las manipulaciones que se efectúan en el almacén no implican ninguna transformación del producto, y añaden un coste añadido sin incrementar sustancialmente el valor añadido. Aún así, la existencia de los almacenes es primordial como soporte de la función logística y demuestra la necesidad de llevar a cabo una gestión de almacenes en toda su extensión.

    Las funciones y objetivos de los almacenes pueden resumirse en la siguiente tabla:


    FUNCIONES
    OBJETIVOS
    Protección de los productos almacenados
    contra incendios, robos y deterioros.
    Realizar las entregas con rapidez.
    Controlar el acceso de las personas
    autorizadas al acceso de los elementos
    almacenados.
    Fiabilidad.
    Control exhaustivo de las existencias en todo
    momento.
    Reducir costes.
    Informar de manera precisa y constante al
    departamento de compras del nivel de
    existencias.
    Maximizar el volumen disponible de
    almacenaje.
    Recepción e identificación de la mercancía.
    Minimizar las operaciones de manipulación y
    transporte.
    Controlar la salida de artículos.

    Marcar y ubicar la mercancía para facilitar su
    accesibilidad.


    1.3 El proceso de almacenamiento

    El almacenamiento es un proceso técnico del abastecimiento y sus actividades están referidas a:

    1. Ubicación de bienes;
    2. Custodia de los bienes;
    3. Control de los bienes.

    Todo ello para asegurar sus condiciones óptimas, evitar una utilización no autorizada y facilitar su traslado a los usuarios que los requieren.

    El proceso de almacenamiento consta de las siguientes fases:

    • Recepción
    • Verificación y Control calidad
    • Aceptación
    • Internamiento
    • Registro y control
    • Custodia y mantenimiento

    a) Recepción: a partir del momento en que los bienes han llegado a las instalaciones del almacén; termina con la ubicación de los mismos en la zona de tránsito y su puesta a punto para efectuar la verificación y control de calidad.

    b) Verificación y Control de Calidad: consiste en revisar cuantitativa y cualitativamente los bienes recibidos, para determinar que estén de acuerdo con las especificaciones técnicas solicitadas y que las cantidades remitidas coinciden con las requeridas.

    c) Aceptación: acción de aceptar o rechazar el ingreso de un bien entregado por un proveedor, en función del resultado del proceso de verificación y control de calidad realizado previamente. No se puede aceptar un bien que no cumpla con las características físicas, químicas, funcionales o administrativas especificadas en su orden de compra.

    d) Internamiento: comprende las actividades que sirven para ubicar físicamente los bienes en los lugares previamente asignados.

    e) Registro y control: es la actividad que consiste en registrar los datos referentes a los movimientos de almacén para efectuar las acciones de control sobre su custodia y operación.

    f) Custodia y mantenimiento: tiene la finalidad de conservar los bienes almacenados con las mismas características físicas, químicas, funcionales o administrativas en que fueron recibidos, así como efectuar su limpieza y mantenimiento.

    GESTIÓN DE ALMACÉN: Tipos de carga y almacenamiento

    3. Tipos de carga y almacenamiento

    Uno de los principales factores a considerar cuando se definen los flujos industriales es el producto en sí mismo. La mercancía que se recibe en el almacén es muy heterogénea, teniendo en cuenta su naturaleza física, precio, tipo de embalaje, etc. 

    Según sus características, se utilizarán tipos diferentes de procedimientos para su manipulación. Para optimizar la eficacia y minimizar los costes de manipulación se atiende a:

    • Los tipos de cargas que tenemos que transportar.
    • Los medios de los que se dispone, tanto mecánicos como manuales. 

    3.1 Tipos de cargas

    En función de la manipulación las cargas se pueden clasificar según los siguientes criterios:

    3.1.1.Según el volumen
    Atendiendo a este criterio las cargas pueden clasificarse en:

    A. Cargas pequeñas. Son aquéllas que podemos coger con los dedos de las manos; por ejemplo: bolígrafos, barras de pan, cuadernos o cajas de zapatos.

    B. Cargas medias. Son de un tamaño algo mayor llegando hasta un peso aproximado de 10 kg, pero que también se pueden manipular con las manos; por ejemplo: garrafas de 10 litros, cajas de leche. 

    C. Cargas paletizadas. Son mercancías cuya carga se prepara sobre paletas o pallets y éstas, según las recomendaciones de la Asociación Española de Codificación Comercial (AECOC), pueden tener un peso de hasta 500 kg; en cuanto a las dimensiones, pueden variar, según el tipo y resistencia de la mercancía, de 1,45 a 2 m. de altura por 0,8 a 1 m. de anchura. Por ejemplo: ladrillos de obra, azulejos, lotes de latas de cerveza, lotes de briks de leche.

    D. Cargas voluminosas. Se asemejan a las cargas paletizadas pero su volumen o sus dimensiones impiden que se pueden apilar unas encima de otras; por ejemplo: frigoríficos, lavadoras o lavavajillas. 

    E. Cargas con dimensiones especiales. Son cargas que necesitan ser manipuladas con grúas elevadoras, grúas puente, etc.; por ejemplo: planchas metálicas, vigas de hierro o lunas de cristal. 

    F. Cargas muy voluminosas. Son aquellas que, bien porque se han agrupado varias mercancías de gran tamaño o porque el volumen de una sola unidad sea grande, para su manejo se precisa de medios de manipulación y transporte especiales; por ejemplo: los contenedores que de carga para transporte marítimo o ferroviario. 

    G. Cargas de volumen excepcional. Se trata de elementos que por tener dimensiones excesivamente grandes precisan de medios de transporte especiales o incluso sobrepasan las medidas de éstos y se transportan bajo normas de señalización especial, acompañadas de un vehículo que va indicando su paso por las carreteras; por ejemplo: troncos de árboles o tuberías que exceden la longitud del camión que los transporta.

    3.1.2. Según el peso 
    Estos materiales se clasifican de menor a mayor peso, aunque si se tienen que colocar unas encima de otras se apilan a la inversa, las de mayor peso abajo; este tipo de mercancías las podemos dividir en: 
    • Cargas ligeras: Hasta cinco kilogramos
    • Cargas medias: Varían entre cinco y veinticinco kilogramos
    • Cargas pesadas: Su peso oscila entre veinticinco kilos y una tonelada
    • Cargas muy pesadas: Más de una tonelada


    3.1.3. Según la forma de apilarlas
    A. Cargas sencillas. Son de unas dimensiones que permiten depositarlas por unidades individuales en las estanterías del almacén, pero no se pueden apilar unas encima de otras; por ejemplo: bicicletas o televisores.

    B. Cargas apilables. Son cargas sencillas que se pueden apilar, aunque en a veces estén limitadas las unidades de apilamiento. Por ejemplo, lotes de refresco de cola en lata o las cajas de leche, con limitación hasta siete alturas. Existe otro tipo de mercancía cuyas cargas paletizadas pueden llegar hasta los dos metros de altura.

    3.1.4. Según el lote. 
    • Lote formado por una unidad (Un televisor, un ordenador)
    • Lotes formados por 3, 6, 12 ,24, 30 uds. (Cajas de refrescos, vino, etc.)
    • Lote de hasta 100 uds. (Paleta de azulejos.)
    • Lote de más de 100 uds. (Una paleta con botellas de agua.)


    3.1.5. Según la fragilidad.
    Cuanto mayor sea la resistencia de la mercancía, se podrán apilar más lotes. Estos productos se clasifican de la siguiente manera.
    • Resistentes: Soportan mucho peso encima (Vigas de hierro)
    • Ligeros: Soportan peso con limitaciones (Cajas de leche)
    • Frágiles: Colocar en estanterías individuales (Copas de cristal)